¡Despertad!

Empiezo nuevamente a escribir cada semana esta newsletter de crecimiento personal en la que hablaré sobre mi visión del mundo actual aplicado al crecimiento personal. Empiezo por una anécdota que me pasaba el fin de semana cuando estaba comiendo con mi mujer. ¿Preparados para esta nueva historia?

Estaba esperando a que llegara mi mujer con la comida cuando justo al lado estaban en una mesa sentados los abuelos y su nieta. La escena me pareció muy típica del mundo en el que vivimos. Los abuelos estaban comiendo tranquilamente, mientras que la nieta estaba totalmente enganchada a su móvil. Para mis adentros pensé, no sabes lo que tienes.

A día a hoy me acuerdo de mis abuelos. Para mí, fueron muy importantes en mi vida, al igual que mis tíos. Mi abuela Encarna, Neya y Manuel. No llegué a conocer a mi abuelo materno y me hubiera gustado conocerlo. Siempre los recuerdo cada día con mucho cariño. Yo nací en 1985. En los 90 no había teléfonos móviles. Si un amigo te llamaba, lo hacía al teléfono fijo de casa. En la actualidad, la tecnología nos ha comido literalmente. Ha pasado como una ola para que estemos pendientes del móvil en todo momento. El móvil se ha convertido en una extensión de nuestro brazo.

La vida no se vive a través de una pantalla

Al ver aquella escena me dio pena de aquella guaja. No sabe la suerte que tiene de tener a sus abuelos, pero no lo aprecia. Ella está centrada en su móvil, que es su mundo. El mundo no está online, el mundo está en la calle, en nuestro día a día, pero es verdad que las nuevas tecnologías han cambiado nuestra vida por completo. Nuestra forma de relacionarnos, de trabajar, de estudiar, de todo. El móvil es «uno más de la familia».

En mi caso, estoy pendiente del móvil para trabajar y de mi mujer y mi familia, pero no contesto al momento. Contesto cuando puedo. Por la noche, ya se puede acabar el mundo, que mi móvil está en silencio. No soy un esclavo del móvil. Es necesario desconectar para volver a conectar con uno mismo.

Sinceramente, ver a aquella chica joven como pasaba olímpicamente de sus abuelos me dio mucha lástima. Estamos creando monstruos. Adictos al móvil y a la vida online. Ojo, que yo soy el primero que utiliza las redes sociales, pero me gusta desconectar. Necesito mis momentos de paz para recargar pilas.

Así que, despertad. Salir a dar un paseo para estar en contacto con la naturaleza. Hay que saber disfrutar de las pequeñas cosas del día a día.

Soy escritor. Soy un contador de historias. Escribo para sanar, ayudar a los demás y hacer de este mundo, un lugar mejor.


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