Escribo, luego existo

«La frase “pienso, luego existo” se refiere a que no se puede pensar sin existir. Por eso, si una persona está pensando, eso necesariamente significa que existe. Se trata del punto de partida de toda la filosofía de Descartes, al ser la primera certeza evidente que da respuesta a la duda metódica», cito textualmente de la web de Clarin.com.

La he adaptado a mi crecimiento personal y le he dado mi toque personal que es escribo, luego existo. La escritura es la base de mi mejora. Me ayuda a sanar mis heridas emocionales. Me ayuda a estar en el presente. Me ayuda a estar concentrado. Eso sí, siempre con mi música favorita.

¿Qué sería del mundo sin las artes?

Me refiero al arte en todas sus expresiones: música, pintura, escultura, escritura… las artes me fascinan. Al igual que la escritura me ayuda a calmar mi ansiedad, lo mismo sucede con la música. Si tengo un mal día, escucho música. Si quiero escribir, escucho música. La música es la radiografía perfecta de nuestro tiempo. Del momento actual. Un momento donde las nuevas tecnologías nos han absorbido por completo. Donde los adolescentes están todo el rato con el móvil y no desconectan, viven su vida a través de una pantalla y la vida está ahí fuera, en el exterior dando un paseo en bicicleta por la naturaleza.

Así que el simple hecho de escribir en una libreta puede parecer de la vieja escuela. Y sí, soy de la vieja escuela. Escribo en mi diario todos los días. Intento ser positivo, hago mi vida conforme a mis valores, ética y creencias. Intento mejorar cada día. Lo escrito, permanece.

Todos deberíamos practicar la escritura como terapia. Entiendo que haya personas a las que no les guste escribir. Yo no digo estar unos treinta minutos escribiendo, sino un breve resumen de tu día agradeciendo todo aquello que tienes. Porque según dice el maestro Lain García Calvo: según tu fe, te es dado.

Porque si cambiamos nuestros pensamientos, creamos nuevos caminos neuronales y todo empieza a cambiar. No esperéis que sea de la noche a la mañana. En esta hay que ser paciente. La paciencia es una gran virtud. Y el que tiene que cambiar eres tú, por muchos psicólogos a los que vayas. Tú eres el responsable de tus problemas. Tú y solo tú. El psicólogo es tu bastón, pero los pasos firmes de tu vida los das tú. Y vida solamente hay una, así que vívela intensamente.

Publicación de mi tercer libro

Para concluir este artículo sobre escribir para sanar, próximamente se publicará mi tercer libro que cierra la trilogía de crimen en Moniello con la editorial Círculo Rojo. Estoy muy feliz y agradecido por la oportunidad que se me ha dado. Feliz por haber escrito una trilogía sobre mi lugar favorito en el mundo, Luanco. Allí conocí a mis dos pilares, mis hermanas Ali y Lau. Allí tengo y tendré los mejores recuerdos de mi vida.

Ahora empiezo de cero en Gijón con mi mujer a la que agradezco profundamente desde lo más profundo de mi alma que llegara a mi vida para salvarme en el peor y mejor año de mi vida. El año en el que perdía a mi madre y ella recogía los pedazos de mi malherido corazón. Gracias Iratxe Arias por llegar al fin a mi vida. Eres el amor de mi vida. Te amo hoy y siempre.

Soy escritor. Escribo para sanar y ayudar a los demás. Ese es mi propósito de vida.


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