Cuando sales a dar una vuelta por tu ciudad, lo ves todo claro. En mi caso y desde hace unos meses es Gijón. Abundan los kioskos y puntos de recogida plagados de paquetes, cuál noche de Reyes, pero a diario. También la ley del todo vale en cuanto a la conducción. Coches en doble fila en mitad de la calle, coches aparcados en carga y descarga porque les apetece, coches que te pitan porque «tardas» mucho en meter primera y pasar el semáforo. ¿En qué mundo vivimos? En el de la inmediatez, el seguimiento al rebaño, el odio a lo diferente y si en la antigua Roma su diversión era ir al Coliseo a disfrutar de los gladiadores, ahora bebés, niños y adultos viven enganchados a una droga que se llama teléfono móvil.
Las calles son un reflejo de nuestra sociedad. En ellas, cada vez hay más tiendas de chinos, cuidadores que acompañan a nuestros mayores porque sus hijos no tienen tiempo para estar con ellos, niños de 12 años que parecen tener 18 y también los comerciales que van vestidos con sus trajes y zapatos. Después están los ofendidos porque tu perro ladre mucho en la terraza. Y luego los que me miran raro pensando, ¿es un chico o una chica? ¿Qué eres? Soy un hombre, sencillo y claro. Si no lo entiendes, abre la mente.
Sobreviviendo como una oveja negra
«Las ovejas negras, las que no se adaptan, las que gritan rebeldía, cumplen un papel básico dentro de cada sistema familiar; ellas reparan, desintoxican y crean una nueva y florecida rama en el árbol genealógico», así es como lo definen los registros akashicos.
Soy una oveja negra. Un niño y ahora hombre trans que empieza a vivir su vida a los 39 años. He empezado la transición hace cinco largos años y ahora empieza a salirme la barba. Así todo, me tratan en femenino y me llaman chica. Entonces esa es la imagen que doy, de chica, de mujer. Ese es el reflejo de nuestra sociedad actual en el año 2025. Soy una «mujer barbuda» para el rebaño.
Trabajar la empatía es algo fundamental. Es decir, ponerse en la piel de los demás. Porque como siempre digo, no valoras la salud hasta que la pierdes, no sabes lo que significa el cáncer hasta que se mueren dos miembros de tu familia como mi abuela paterna y desgraciadamente, mi madre. Porque la vida son dos días.
Las calles hacen de espejo
Un espejo donde cada vez hay más odio, más trastornos de Salud Mental en niños y adultos. ¿Qué hace que un adolescente se quiera suicidar? El entorno. Y el entorno queridos amigos, son las calles. Así te miran, así te ven. Hay miradas que matan, pero hay que saber pasar y hacer la vida que cada uno quiere con sus principios y valores.
Y no, no soy una chica. Soy un hombre trans. Soy escritor.
Álex Cuesta, alquimista de la palabra.

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