Nuestros mayores

Respeto a nuestros mayores

Cuidar de mi madre con cáncer durante tres años me ha enseñado varias valiosas lecciones de la vida que voy a tratar de explicar en este artículo de mi blog. La más valiosa de toda, vive el momento.

Mi psicóloga y amiga Elisa Gómez me dice una y otra vez: vive el presente. No empecé a aplicarlo de verdad hasta que llegaba el pasado 2 de abril de 2024 cuando mi mundo se partió en pedazos con la muerte de nuestra madre. A partir de ahí, supe lo que es el PRESENTE. El presente sin la persona que más quise en este mundo, la que me educó, la que me aguantaba, la que me llamaba cada vez que llegaba a un sitio para ver si estaba bien porque tenía miedo a conducir aunque fuera solamente 20 km. Ahí ves el presente. Ahí te conviertes en ADULTO.

Nuestros mayores se sienten un estorbo

Las personas mayores merecen nuestro máximo respeto. Son muy sabias. A más edad, mayor sabiduría. Mi madre se sentía mal porque no salía apenas y me dedicaba a cuidarla. La palabra es estorbo. Se sienten francamente mal. Y no, no creo que una residencia sea la solución. La solución real es que en la vida familiar y laboral se logre la verdadera conciliación no solamente con los niños, que son nuestro futuro, sino con nuestros mayores. Ellos se merecen ser cuidados y ser queridos.

¿Qué me ha enseñado cuidar de mi madre? Pues tener una paciencia infinita y que al final, yo era el padre y ella la hija. Nos convertimos en padres de nuestros padres. Los roles cambian. Los mayores son como niños, pero a diferencia de ellos, son adultos y no los puedes educar ni tratarlos como niños. Ellos tienen voz propia y toman sus propias decisiones.

Cuidador no profesional

No he estudiado el FP de auxiliar de enfermería pero con esos tres años cuidando a mi madre sería como una especie de convalidación. Ahora cada vez que veo una persona mayor en la calle, siento empatía hacia ellos. Me acuerdo de mi madre y siento mucha lástima. Se sienten muy solos. Sufren mucho y necesitan ser escuchados.

Escribo este artículo porque el otro día estaba viendo la TPA el programa Conexión Asturias para el que he trabajado durante tres años y medio y hablaban de nuestros mayores. Me gustaría poder haber aportado porque hablo de lo que sé, de mis vivencias. De lo que no sé, no hablo.

«Solo sé que no sé nada», Sócrates. Estoy en constante aprendizaje porque la vida es un viaje hacia nuestro conocimiento como personas. Hacia nuestra mejora y crecimiento personal.

Os dejo un enlace de mi última entrada de mi podcast sobre crecimiento personal que hablo precisamente de esto, de nuestros mayores.

Abuelos, tíos y mamá, un beso al cielo para vosotros. Os quiero con toda mi alma.

Álex Cuesta, tu hijo, el escritor de Meres.


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