Igual que hace el ave fénix. Porque cuando vas en camino de cumplir 40 años y se muere tu madre empiezas a ver la vida desde otro prisma. Desde un chico que tiene que empezar de cero. Regenero a través de mis cenizas que son las hostias que te va dando la vida.
Porque la mayor hostia de todas es perder a tu madre. Una mujer luchadora y de armas tomar. Tenía su carácter, pero es que hay que tenerlo porque sino te comen con patatas.
¿Cómo te van destruyendo? A base de miradas, comentarios hirientes, faltas de respeto y carencia absoluta de empatía. Pero un verdadero guerrero renace. Por mucho sufrimiento que haya experimentado anteriormente, siempre sale adelante. ¿Por qué? Porque he visto hacerlo una y mil veces a mi madre. Y como ella bien decía: «los aprendizajes son por imitación».
Siguiendo a mi voz interior
Empezaba a renacer cuando les contaba a mis familiares el mayor secreto de mi vida, sentirme un chico. A partir de ahí tienes que tener muchas tiritas a mano porque van a ir a por ti. No te van a entender, no les va a gustar, pero la vida es mía y yo tomo mis propias decisiones. Y sí, he tomado la mejor decisión de mi vida, la de ser fiel a mí mismo. Sin miedo a nada, pero para eso hay que ser VALIENTE. Y no, no tengo huevos porque nací mujer, pero los tengo para hacer lo que YO QUIERO y lo que YO SIENTO. Si no os gusta, en dos tazas.
Cuando sigues el camino que te va dictando tu corazón todo es más sencillo. Te sientes bien contigo mismo. Y queridos amigos, mi paz mental no es negociable.
Llega la mastectomía
Todo llega. El próximo 4 de junio me opero de la mastectomía. Casualidades de la vida, que no existen, es que me opera el padre de Marta Barón. Mi madre le dio clase en el Colegio Meres y ahora va a ser su padre quien me opere y me haga renacer por completo.
Gracias a mi mujer por acompañarme desde el 25 de agosto en esta aventura llamada amor. Sentirme querido, pese a mis sombras, eso es mucho. Gracias mi amor.
Escribo, luego existo.
Álex Cuesta, alquimista de la palabra.

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