Este artículo va dedicado con mucho cariño a una persona muy especial en mi vida, mi psicóloga y amiga Elisa Gómez. Todo está bien y es gracias a ti. Ahora aplico tus enseñanzas. Gracias, gracias, gracias.
Conocí a Elisa de casualidad hace años en Luanco. Empezaba a ir a terapia con ella. Cuando mi mundo se partió en dos con la muerte de mi madre, tocaba empezar de cero. Ahí fue cuando empecé a utilizar todo lo que me había enseñado.
En la actualidad, no juzgo. Dejo que cada persona viva su vida en libertad, como yo lo hago. Lo que no depende de mí, no lo fuerzo. No persigo, sino atraigo. Y sí, todo eso me lo enseñó ella. Hay personas que no creen en los psicólogos, no son capaces de ver más allá. De ver todo lo que te pueden mostrar.
Mente abierta y estado de constante aprendizaje
Si algo me ha enseñado Elisa es a ver el mundo más allá de lo que simplemente ves. Cada persona tiene sus creencias y pensamientos limitantes. Cada uno está en su mundo. En el mundo de Álex hay una mente abierta y en estado de aprendizaje constante. Soy el hijo de una maestra. Siempre quiero aprender. El conocimiento es para mí como la sangre a un vampiro.
Así que vosotros vais por la autopista de las masas y yo cojo la primera desviación a la derecha para VIVIR mi VIDA. Mía y de la mujer que me acompaña desde el pasado 25 de agosto de 2024. Mi querida Iratxe Arias.
Las personas que llegan a tu vida no es debido a una casualidad, sino que tienen que enseñarte algo en cada momento de tu vida, con sus subidas y bajadas. Con sus matices y escalas de grises.
Desde que llegó mi mujer a mi vida estoy saliendo de la oscuridad y a partir del 4 de junio renazco como el ave fénix con la mastectomía. Todo llega y todo está bien, pero hay que confiar en los profesionales.
La mente es el templo de los pensamientos. Debe ser cuidada cada día.
Escribo, luego existo.
Álex Cuesta, alquimista de la palabra.
PD: próxima parada en la playa con mi mujer operado de la mastectomía.

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