Real Oviedo

El Real Oviedo renace en Primera

Han pasado 24 años desde que lloraba en la cama de mis padres por el descenso del Real Oviedo que perdía ante el Mallorca. Mi madre entraba en la habitación y me preguntaba que qué me pasaba y yo le decía que habíamos descendido. «Es solo fútbol», decía. Para mí, era todo y tenía 15 años, pero sentía los colores gracias a mi abuelo, mi padre y mi hermano.

Ayer no pude ir al partido al Carlos Tartiere. Iluso de mí sacaba la entrada para ir al campo, pero el pasado 4 de junio me operaba de la operación de la que renacía de mis cenizas, la mastectomía. Vendía la entrada a mi gran amigo Reina y veía el partido en casa.

Fue un día de emociones fuertes. Llevaba todo el día acordándome de mi abuelo. A través de él, empezaba a ver y sentir lo que era el fútbol. Los fines de semana en casa cuando el caminaba por el pasillo con el transistor escuchando Carrusel Deportivo mientras yo jugaba con los Playmobil de mi hermano. Le miraba y no comprendía porque estaba tan nervioso.

También fueron mi padre, mi hermano, mi mejor amigo José Antonio y mis compañeros de colegio los que me contagiaron esta pasión. Siempre hablaba mucho de fútbol con mi profesor de Educación Física del Colegio Meres, Pancho.

La herencia de mi madre

Uno de los momentos estelares fue cuando los jugadores del Oviedo iban a buscar a sus hijos al Colegio Meres. Yo salía corriendo de mi clase cuál galgo hacia la clase de mi madre para que me los presentara. Uno de ellos tuvo un gran detalle que fue el de regalarme su camiseta. Era Juanchi González. Esa fue la herencia de mi madre. La que más valoro porque amo este deporte.

Mi amor por el fútbol hizo que quisiera ser periodista deportivo. Terminaba la carrera en Inglaterra en Wolverhampton en 2007. Luego un máster de periodismo deportivo en Madrid. Trabajaba en Eurosport durante 8 meses en la página web cubriendo la Eurocopa de 2008.

Ya en Asturias presentaba el programa Sangre Azul de TeleAsturias, colaboraba en la tertulia de Mas Que Tele, también en la RPA y en la revista Córner. Mi carrera profesional ha girado en torno al deporte.

Reencuentro con mi abuelo

En el día de ayer volvía a la infancia. A aquel día cuando le preguntaba a mi abuelo quién era ese jugador de un cromo de Carlos que tenía en el leñero. Ese fue mi primer recuerdo del Oviedo. Volvía a llorar como aquel niño de hace 24 años y también recordando al hombre que me hizo amar este deporte.

Mi abuelo me puso una red en casa en Meres en el prao para jugar al fútbol, el que me reñía si el balón caía al prao que estaba aún por segar, al que le daba la chapa con la segadora, el que me ayudaba a subir la cuesta del Cotorban en Argüelles con la bici. Siempre estaba a tu lado para ver en qué andabas metido. Eras un manitas y un currante incansable.

Para mí eso es el fútbol. Pasa de generación en generación. De abuelos a nietos. Entiendo que a los que no les gusta porque simplemente piensan que son 22 chicos y chicas corriendo detrás de un balón. Sí, corren detrás de un balón, pero lo que no se ve es todo el trabajo que hay detrás.

No es solo fútbol. Es pasión, sentimiento, alegría, tristeza, rabia, impotencia, familia, amistad, peñas, viajes, hermandad. Y ese niño, ahora hombre que es Santi Cazorla ha cumplido su sueño. Tú eres nuestro mago en torno al cuál gira nuestro universo. Pese a tus lesiones y cirugías nunca perdiste la fe. Gracias Cazorlita. Te admiro como futbolista y lo más importante, como persona.

Yo renacía el 4 de junio con la mastectomía y ayer 21 de junio volví a hacerlo. Porque de las cenizas se renace con orgullo, valor y garra desde 1926.

Querido abuelo, estamos en Primera.

Tu nieto, el escritor. El que piensa en vosotros cada día.

Abrazo al cielo.


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