Además del fútbol, la escritura es otra de mis grandes pasiones junto con el deporte y la música. Estoy haciéndome a la idea de que sí, de que hemos ascendido a Primera División 24 años después con lo que todo ello conlleva. Con los años del barro y el sufrimiento. Llegó nuestro mago Cazorla para hacernos volver a creer. Mi alma es azul.
Para mí escribir es como respirar, es algo fundamental en el día a día. Las respiraciones tras el ascenso estaban alteradas. Mandaba el alma. Lo que me gusta es llegar a las personas a través de la escritura. Llegar a lo más profundo de su alma. No hablo de escribir una noticia, sino de contar una historia que te emocione, que te haga vibrar o llorar. Todo es válido.
Cuando finalizaba el partido que vi en casa al estar recién operado de mastectomía me puse a llorar. Recordaba a mi abuelo en todo momento. Gracias a él, amo el fútbol. Tú fuiste el que me enseñaste lo que significaba este deporte.
Las almas azules lloraron de felicidad, pero el hombre más feliz del mundo era Santi Cazorla. Había vuelto a su casa para hacer subir al equipo a Primera División tras su exitosa carrera en el fútbol. Lo conozco personalmente al haber jugado con el un partido de la Operación Pañales entre periodistas y deportistas de hace muchos años. Es un hombre sincero, humilde, cariñoso y con una sonrisa que ilumina toda una habitación además de a nuestro universo oviedista.
Cazorla es un ejemplo a seguir
He empezado a ver un documental sobre Cazorla en Movistar Plus. Habla de toda su vida tanto profesional como personal. Viendo por todo el calvario que tuvo que sufrir con sus lesiones, lo que luchó por seguir jugando al fútbol, me quito el sombrero.
La lucha de Cazorla es lo que debemos hacer en todos los ámbitos de la vida. La queja no sirve de nada. El decidió coger las riendas de su vida y luchar por lo que más le gustaba que era jugar al fútbol. Eso decisión la marcaba su alma. Físicamente no podía más, pero el alma hace todo. En esos momentos, pensaría en su padre. En todo lo que le ayudó para llegar a lo más alto y a partir de ahí, empezaba un largo camino que ha culminado con éxito al subir a lo más alto, a Primera División.
El show debe continuar
Hemos ascendido, pero la vida no para, la vida sigue. Toca seguir trabajando para dar lo mejor de nosotros mismos en Primera División. Cabeza fría. Todas las almas oviedistas del mundo somos uno. Nos hemos fundido en la celebración. Sangre Azul ha salido de Oviedo al mundo para expandirse y crear vínculos álmicos. La familia unida, jamás será vencida.
Mi alma es azul. Mi corazón llora de alegría mientras cierro los ojos y veo a mis abuelos.
Güelito, nuestras almas estarán juntas para siempre.
Tu nieto, el escritor.
Álex Cuesta.
Besos al cielo.
Fotografía: fiesta de fin de curso del Colegio Meres con mi mejor amigo José Antonio y como no, estábamos jugando el fútbol.

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