Lo llevo en los genes. Mi padre toca el piano y la guitarra. Gracias a mi madre cantaba desde los 5 hasta los 21 en el coro de la Fundación Príncipe de Asturias (de aquella se llamaba así). Melómanos, nos llaman.
El pasado fin de semana acudía la Sala Acapulco a Gijón a ver un concierto tributo a bandas de punk rock de Estados Unidos como Green Day, Foo Fighters, Nirvana y The OffSpring. Yo, en mi salsa, pese a no haber hecho ni un mes operado de mastectomía.
Lo mismo me sucede con una buena pieza de música clásica. Cierro los ojos, se me pone la piel de gallina y ahí empieza todo. Pueden suceder dos cosas: directamente me pongo a llorar o me relajo.
La música eleva nuestra vibración
En mi caso, me acompaña a diario. En mis paseos con las perras, cuando limpio en casa, cuando salgo a hacer un recado, cuando escribo. No concibo mi día a día sin música.
Para mí es como mi bebida energética particular. Pongo una buena canción, canto y bailo en casa y todo arreglado. A mi madre le encantaba bailar. Cuando íbamos de viaje en los cruceros bailaba toda la noche. También en Benidorm. Yo pasaba vergüenza, pero ella estaba preciosa con su vestido bailando al ritmo de la música.
Descubriendo a Muse
Ayer de casualidad descubrí una lista de reproducción de Rock del año 2000. Aparecía por allí Muse. Me sonaba de haber escuchado la canción en algún momento de mi vida. La escuchaba una y otra vez. El mensaje que transmite con la letra es brutal.
Parte de la letra en Español:
Muse – El alzamiento.
No nos forzarán,
dejarán de degradarnos,
no nos controlarán,
saldremos victoriosos.
-Así que, ¡vamos!-
Intercambiando control mental,
vamos, deja que la revolución se cobre su peaje,
si puedes golpear el interruptor
y abrir tu tercer ojo,
verías que nunca deberíamos tener miedo a morir.
-Así que, ¡vamos!-
La letra de esta canción de Muse esconde muchos mensajes. Solamente hay que saber captarlos adecuadamente. Hay que poner el oído y la mente a trabajar, a partes iguales.
La música me ayuda a escribir
Otro de los beneficios que tiene la música para mí, además de subir mi estado de ánimo, es que la utilizo como herramienta creativa a la hora de escribir. No puedo escribir sin música. Es imposible. Si quiero estar 100% conectado, es decir, concentrado, necesito poner mi música favorita como en este caso, Muse.
Además de escribir, me visualizo cantando y tocando en un escenario. Quiero aprender a tocar la guitarra eléctrica. Quiero bajar de peso. Correr la San Silvestre, una media maratón, una maratón. Quiero escribir libros de crecimiento personal que sean un éxito y lo haré. Me queda mucha vida por delante.
Os lo dice vuestro hijo, el soñador.
Este artículo es para mis padres,
Álex Cuesta, alquimista de la palabra.

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