Cuando terminaba la carrera de periodismo en el año 2007 en la Universidad de Wolverhampton salía de allí con la idea de trabajar en lo que había estudiado y cambiar el mundo a través de la escritura.
Hoy, 13 de agosto de 2025 muchas cosas han cambiado. Con la llegada de las nuevas tecnologías el modelo de comunicación es totalmente diferente en todos los ámbitos. Buscamos trabajo por internet, hacemos compras online, conocemos a nuestra futura pareja en aplicaciones de citas, hablamos a través de una aplicación de mensajería instantánea.
Desde entonces, los discursos catastrofistas sobre que los periódicos en papel iban a desaparecer, los libros, la radio han sido muy frecuentes. Gracias a Dios, no ha pasado nada de eso. Los nostálgicos, entre los que me incluyo, preferimos leer un buen libro en papel que en un ebook, pero cada uno tiene sus gustos. Leer en papel es una experiencia maravillosa.
En la actualidad, ambos mundos conviven en armonía o al menos lo intentan. El lado negativo de las nuevas tecnologías viene en forma de desinformación, fake news, acoso, bullying, patologías mentales debido al uso continuado del teléfono móvil y ante todo, la sobreinformación.
Desconectar, la palabra clave
Dejad el móvil no es una extensión de vuestro brazo al igual que el del Inspector Gadget. Lo de dejar el móvil no es sólo relativo a los niños, sino también a los adultos. ¿No podéis ir caminando por la calle sin mirar el móvil? ¿Es necesario contestar al momento a un whatsapp? No, no lo es. ¿Por qué no juegan los niños en los parques? ¿Qué hacen un grupo de cuatro chavales sentados en un banco mirando el móvil? ¿Se están enviando mensajes entre ellos? La respuesta es un sí rotundo.
Algo estamos haciendo mal. Entiendo que las nuevas tecnologías son necesarias para avanzar como sociedad hacia el futuro, pero marcando unos límites. Un niño de un año seguro que ya ha estado enchufado al teléfono móvil mientras sus padres comen tranquilamente en un restaurante.
La ola tecnológica nos ha pasado por encima y ahora vamos a contracorriente. El nuevo periodismo está en horas bajas con sueldos pésimos, colaboraciones no remuneradas, trabajos como redactor freelance en los que te pagan 10 euros por 400 palabras, autónomos asfixiados que intentan vivir de la escritura.
¡Basta!
- No podemos vivir de las migajas.
- No a las colaboraciones no remuneradas. No es una colaboración es TRABAJAR GRATIS.
- No a las prácticas no remuneradas.
- No al intrusismo en el periodismo.
- No a los sueldos pésimos.
- No al techo de cristal entre mujeres y hombres.
- No a los pseudoperiodistas.
Cortemos de raíz y empecemos de cero.
- Sí al buen periodismo.
- Sí a los sueldos dignos.
- Sí a las colaboraciones pagadas.
- Sí a las prácticas remuneradas.
- Sí a la información de calidad y veraz.
- Sí a los periodistas.
- Sí a los escritores.
- Sí a la cultura.
- Sí a la verdad.
- Sí a las historias humanas.
- Sí a cambiar el mundo a través de la escritura.
Sí al periodismo. Siempre periodista, hoy y siempre.
Álex Cuesta, escritor y periodista desde 2007.

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