Querido lector,
Lo primero que te pido es que abras la mente a la hora de leer con calma este artículo de mi blog. Si estás dormido no vas a entender nada de lo que te estoy tratando de explicar y pensarás que estoy loco. Piensa lo que quieras. El pensamiento es libre.
Desde hace ya bastante tiempo empiezo a percibir cosas. Cuando miro a alguien a los ojos me da una buena o mala vibración. Los extraños me cuentan su vida en la calle si estoy dando un paseo solo. Noto cuando una persona está mal psicológicamente. Cuando entro en un bar a tomar un café me siento plenamente observado.
Todo empezó con la muerte de mi madre. El 2 de abril de 2024 mi mundo se partió en dos. A partir de ahí supe lo que era la vida de adulto de verdad, sin la protección de mamá. Un exceso de protección que estoy pagando ahora.
Desde entonces, plumas blancas caen del cielo y una serie de largas casualidades van sucediendo una tras otra. No son casualidades sino causalidades. Desde hace años me llama mucho la atención todo lo relacionado con el crecimiento personal que empezaba con la lectura de todos y cada uno de los libros de Curro Cañete.
Despiertos y dormidos
En la actualidad, la sociedad está dividida en dos entre los despiertos y los dormidos. Los despiertos sabemos que la vida no acaba con la muerte. Notamos que estamos siendo guiados por nuestros seres queridos, que nada pasa por casualidad, sino porque tiene que pasar para darnos un aprendizaje.
Las personas que están dormidas viven encadenadas al sistema. Un ecosistema en el que el móvil domina sus vidas. Yo utilizo las nuevas tecnologías como escritor, pero no vivo por y para el teléfono móvil.
Desconectar para volver a conectar
No respondo a un WhatsApp al momento. Si me llamas y no te cojo el teléfono estaré conduciendo lo más probablemente o sencillamente estoy durmiendo o duchándome. Los excesos no son buenos.
Las cadenas continúan con su anclaje en empleos mal pagados donde las horas extras no son pagadas y el trabajador se quema, pero ahí sigue por miedo a perder el trabajo. Aguanta lo que le echen encima. Al igual que los esclavos en Egipto, pero en el siglo XXI.
No todos los jefes son maltratadores laborales. No todos los hombres son maltratadores. No todos los curas son pederastas. Hay empresarios buenos. Hay buenas personas. Las hay y las seguirá habiendo. Por sus actos los conoceréis. Por su mirada los reconoceréis.
Mientras tanto, los meses van pasando. Los que están dormidos siguen inmersos en sus preocupaciones diarias como llegar a fin de mes, encontrar trabajo y ante todo, quejarse por lo que les está pasando. Queja tras queja. ¡Haz algo! Quejarse no sirve de nada.
¡Cambia el chip!
Entonces vienen las excusas. Es que yo soy así. No, tú no eres así, te han programado para ser así. Abre nuevos caminos neuronales. Empieza por pequeños pasos. Cambia el reloj y ponlo en la mano derecha, lávate los dientes con la mano derecha, si eres zurdo como es mi caso.
Dejar de ser tú para convertirte en tu mejor versión. Así serás tú mismo. Tu alma despertará y lo vas a notar.
Consejos finales:
- Vive tu vida.
- Nadie te paga tus facturas.
- Tus problemas son 100% tu responsabilidad.
- No mendigues amor a quien no lo quiere.
- No todos tienen la mente abierta.
- No todos están despiertos.
- Respeto.
- Empatía.
- Educación.
- Valores.
- Trata al prójimo como a ti mismo.
- Ten fe. No pienses en la fe como la iglesia como tal, sino en la fe en ti mismo.
- Se feliz.
- Se libre.
- Carpe diem.
Álex Cuesta, alquimista de la palabra.

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