La vida me ha llevado poco a poco al momento actual en el que me encuentro haciendo el certificado de profesionalidad de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales en Lárguma en Gijón.
A continuación, lo voy a ir explicando. La vida me ha llevado hasta aquí al cuidar de manera no profesional de mi madre hasta su fallecimiento a causa del cáncer. Allí hice de gerocultor, sin serlo. Empezaba a ver a los ancianos. No eran invisibles. Los veía porque cuidaba de una persona que no era tan mayor, pero precisaba de unos cuidados importantes. En el corto que hemos visto ayer en el aula titulado invisibles se muestra la forma de ver la tercera edad en la actualidad.
Se plantea una pregunta importante: ¿vemos a nuestros mayores en el día a día? En mi caso sí, pero el resto de los mortales, tal vez no los vean con tanta nitidez y precisen de nuevas gafas para las actividades de la vida diaria como pasear por las calles viendo todo, no el móvil.
Como todos sabemos, hoy en día todo va muy rápido. Pero para la gente más mayor todo es más lento y no porque estén enfermos, sino porque sus capacidades físicas y cognitivas han cambiado y necesitan más tiempo para hacer las cosas. Más tiempo, no que no las puedan hacer. Caminan más lento y se visten con una mayor dificultad, pero lo hacen.
En Asturias, con una población tan envejecida, ¿los vemos? Creo que no. Nuestros mayores, aunque muchas veces no lo veamos así, tienen un peso fundamental en nuestras familias. Siguen ayudando a sus hijos y nietos, si los tienen.
Pero, ¿gustan los ancianos? ¿Os llaman la atención? Cuando eres más joven, normalmente no, porque vas a tu bola, como digo yo. Ahora utilizan otra jerga. Su móvil, su mundo, sus dramas, sus problemas. Ellos son mayores y no se enteran. ¿Te has sentado a explicarle a tu padre de 76 años cómo funciona un smartphone? Yo sí se lo he intentado explicar su nivel y claro que lo entiende. Queremos hacerlos tontos y no lo son. No han nacido en estos tiempos de tecnología rápida a golpe de clic y compra por impulso en Amazon. Ahora es todo ya. Series, ropa, zapatillas, libros, cómics… Precisamos de una desconexión en ciertos momentos del día. Muchas veces pienso que otro apagón nos vendría de perlas. Seguro que salíamos a las calles a relacionarnos con nuestros mayores, por ejemplo, y el dinero en efectivo saldría del banco para pagar. Cada uno que pague el café, como quiera, por Dios. Pero, en mi opinión, ¿un café con tarjeta? En fin… corro un velo y no lo veo.
En resumen, ¿son invisibles nuestros mayores? Depende del contexto en el que te muevas. Si vives con ellos, tienes un familiar enfermo, en qué tipo de entorno vivas, sea rural o urbano, tu rango de edad y otros muchos factores.
Los vemos, cuando lo vivimos, como casi todo en esta vida. Más empatía de la buena. Están ahí, pero parece que se han escondido en la capa de Harry Potter y pasan de puntillas por las calles cuando ellos ya han pasado por ellas mucho antes que nosotros cuando eran jóvenes. ¿Verían entonces a sus abuelos? Seguro que sí, eran otros tiempos.
Pero recordemos que todos vamos a llegar a mayores si no fallecemos antes. ¿Nos verán entonces? ¿Me verán mis sobrinas? ¿Tal vez mi hijo sí lo tengo y formo una familia con mi mujer? ¿Seremos invisibles? ¿Seremos vistos? ¿Seremos respetados?
Todos somos piezas importantes de esta sociedad llamada vida.

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