En plena ola de calor del mes de julio de 2026, quiero hacer una reflexión sobre el estado tan deteriorado en el que se encuentra la sociedad. Por sus actos los conoceréis. El mundo se divide en tres: despiertos, los que aún no han despertado y los depredadores.
Los que no están despiertos saben que su vida se rige en función de un smartphone que controla todo. Tienen nuestros datos: edad, estado civil, gustos, trabajo, compras que realizamos, amistades, familia, dónde vivimos, qué talla de ropa usamos, qué prendas nos gustan, en qué gastamos nuestro dinero, etc. En definitiva, todo. El teléfono móvil escucha. Hemos dejado de tener privacidad por completo. Sus datos son nuestra cárcel particular.
Los no despiertos viven con ansiedad su día a día, pendientes de me gusta, comentarios, nuevas publicaciones y demás para afianzar su estatus en redes sociales. No suelen tener pensamiento crítico, ni leer pausadamente, ni ir más allá. Simplemente se dejan llevar. Son uno más del rebaño de ovejas del siglo XXI. El móvil les guía y ellos le siguen.
Los seres despiertos optan por periodos de desconexión en la naturaleza, haciendo deporte o simplemente leyendo un libro cautivador. Desconexión se llama.
Desconectar para volver a conectar con las pequeñas cosas. Un café con mi mujer en una terraza al lado del mar, un baño en la playa, un paseo por la naturaleza con mis perrinas, pintar, dibujar, leer un cómic, un libro, una revista o tal vez una película.
En esa desconexión también hay periodos en los que convivimos con dispositivos digitales, pero estos son tiempos de pausa. Esa leve calma a lo largo del día hace que estemos mejor. Que no nos coma la vida como si fuera un tiranosaurio. La vida no es todo ya. No tiene que ser ya.
En un suspiro ya estamos en julio de 2026, cuando yo recuerdo perfectamente la Nochebuena de 2025 en casa de la familia Álvarez. Siempre recordaré esa Navidad como la más especial por estar con la familia de mi mujer. El tiempo vuela. La vida va pasando. Intenta desconectar para no vivir atado a un teléfono móvil.
Por último, los depredadores se comen al resto. Por sus ojos los conoceréis. Se alimentan de cotilleos, noticias falsas, acusaciones, mentiras y perfiles falsos para dañar al resto. Por ejemplo: mayores de edad que se abren un perfil falso para hablar con menores y que les envíen contenido sexual. Un depredador en toda regla. O personas mayores de edad que quedan con menores y abusan de ellos sexualmente. ¿Hasta cuándo vamos a tener que vivir esto? ¿Cuántas veces debe seguir pasando? ¿Os habéis preguntado cómo es la vida de la víctima el resto de su vida? Vivirá con ese trauma hasta que, gracias a la psicoterapia, consiga sanar.
Los depredadores intentarán destruir todo con tal de salir ganadores. La mirada es el espejo del alma. Una mirada con rabia se ve rápidamente. Una mirada con amor y ternura, también. Mira fijamente a quien quieres y verás en su interior. Cada persona tiene su mochila de traumas, inseguridades y miedos. Debemos tener empatía, calma, paz mental, resiliencia y un sinfín de cualidades para afrontar la vida moderna.
Empecemos por algo sencillo. Mira a la persona que quieres a los ojos; ahí empezará todo. El curso avanzado llegará cuando consigas leer a las personas a través de la mirada.
Por sus actos y ojos los conoceréis.
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